Recuperación tras una liposucción
COMPARTE:
Recuperación tras una liposucción

La liposucción – lipoaspiración- es una de las intervenciones más populares; su función consiste en eliminar la grasa localizada que se ha ido acumulando en determinadas zonas de nuestro cuerpo. Aunque esta cirugía no implica una pérdida de peso, sí es cierto que ayuda a obtener un mejor efecto estético y a eliminar una molestia cuando fracasan la dieta y el ejercicio.

Esta cirugía es una de las más populares, pero aun así siguen existiendo diversos mitos sobre los procesos de preparación, intervención y, sobre todo, de recuperación.

 

Preparación e intervención

Uno de los factores más importantes a la hora de prepararnos para la cirugía es incorporar a nuestra rutina una dieta equilibrada, donde las grasas no tengan el protagonismo y sí los nutrientes. De esta manera, no sólo estaremos incorporando alimentos que nos ayudan a preparar nuestro cuerpo a través de la hidratación y nutrición, sino que también estableceremos las bases que deberemos seguir tras la cirugía para poder mantener los efectos de la liposucción.

Durante la cirugía se procede a extraer la grasa localizada del área que hayamos escogido. Para realizar la intervención se utilizan una serie de cánulas que permiten la extracción y cuyo diseño disminuye al mínimo los daños en el tejido. En el momento de retirar las cánulas se dan puntos de sutura en la zona de inserción, los cuales se retiran a los pocos días y cuya visibilidad es prácticamente nula con el paso del tiempo.

 

Postoperatorio

Una vez finalizada la intervención se llevan a cabo algunos procedimientos para aligerar el proceso de recuperación que, aunque a veces resulta algo molesto, no suele ser doloroso. Uno de ellos son las fajas de contención, muy útiles para controlar la hinchazón del área intervenida y que deben llevarse de forma constante durante un periodo de tiempo variable en función del tipo de liposucción que se haya realizado.

Es bastante usual que aparezcan hematomas en la piel debido a la acción de las cánulas al introducirse en el tejido para extraer la grasa; al cabo de unas semanas desaparecerán sin más. También es bastante común la pérdida parcial de sensibilidad en la piel que corresponde al área intervenida. Si bien esta sensación desaparece con el tiempo, se puede aliviar a través de masajes localizados.

Otros síntomas comunes del periodo postoperatorio tras la liposucción suelen ser sensación de cosquilleo en la zona tratada (cicatrización interna), pequeños dolores localizados o zonas que presentan cierta inflamación. Todos estos efectos secundarios terminan desapareciendo con el tiempo, a medida que el cuerpo se recupera tras la intervención.

Algunas prácticas que podemos tomar para favorecer la pronta recuperación son moderar el ejercicio -realizar actividades suaves como pasear-, utilizar calzado y ropa cómoda que no comprima el cuerpo y que favorezca a la circulación, así como una dieta rica en nutrientes que nos ayude a hidratarnos y favorezca el proceso de recuperación.